- Autor: Ketja Millay
- Editorial: Plataforma Neo
- Páginas: 456
- ISBN: 9788416256846
"No estoy tratando de capturar una cara. Estoy tratando de capturar todas las caras [...] la mayoría de gente tiene más de una. Tú tienes más que la mayoría."
No soy una persona que pase demasiados tiempo viendo vídeos de Youtube, sin embargo un día di con el canal MaikoVlogs y tuve curiosidad por saber que le pareció El mar de la tranquilidad. Oh, sí, El mar de la tranquilidad, ese libro que ha revolucionado la blogosfera... ese mismo. En el vídeo Maike habló de la traducción y la pluma de la autora de una manera que me llamó bastante la atención, de modo que al poco tiempo me hice con el libro. Si os soy sincera no es lo que me esperaba, pero en el sentido bueno, porque pese las reseñas que he leído tenía en mente un libro juvenil de superventas, super dinámico y con dramas poco creíbles. Sin embargo, no es así.
El mar de la tranquilidad es un libro narrado desde dos punto de vista, a pesar de eso me parece que el libro se centra más en Nastya. La sinopsis no me termina de gustar porque creo que no le hace bien al libro, en el sentido de que me hace pensar en otros muchos libros del género y no es así. Sin embargo eso no quita que se trata de un libro en el cual hay bastante drama y secretos del pasado que atormentan a los protagonistas. Tal vez la historia en si está bastante vista, pero la autora le da un enfoque más realista y dota a sus protagonistas con una personalidad particular que no cede a los acontecimientos.
El libro es basa en eso, chico conoce a chica y chica conoce a chico. Sin embargo no estamos hablando de un par de chicos normales y corrientes, sino de Nastya y Josh, dos adolescentes que no han tenido una vida difícil. Nastya por su parte prefiere aparentar algo que no es para que la juzguen por ello y no presten atención a otros detalles, y eso lo deja claro cuando dice que al menos si van a hablar de ella quiere saber que se dice. Nastya confunde y te hace sentir que vas siempre pasos por detrás de ella y su razonamientos. En cuanto a Josh la verdad es que se me hizo bastante más cercano pues Nastya como habréis podido observar es tal vez algo más retorcida y con una mentalidad tan compleja que no se llega a poder compartir apenas ningún pensamiento con ella. Ambos son observadores, pacientes y complejos como debería serlo un personaje.
La relación que surge entre ellos es muy natural y necesita su tiempo para desarrollarse puestos que ninguno de los dos es muy amigable con el otro. Josh lo explica muy bien cuando dice que por qué iba a intentar relacionarse con ella si prácticamente está gritando a los cuatro vientos que no quiere tener que ver con nadie. Por otro lado no encontraremos diálogos forzados, pero sí muchas observaciones y momentos silenciosos en los que para nada se respira tensión. Sin embargo el libro no se centra únicamente en eso pues los protagonistas siguen teniendo vidas apartadas y conservan su intimidad. Con eso quiero decir que ante todo son dos adolescentes, de manera que actúan como tal sin dejar de lado su madurez.
La narración tampoco es para nada lo que esperaba. Creía que iban a haber muchos más diálogos pero teniendo en cuenta que Nastya prácticamente no habla es como imposible. ¿Qué nos encontramos en su lugar? Muchas, muchísimas, reflexiones sobre lo que va sucediendo a lo largo del libro y observaciones que los protagonistas hacen de quienes les rodean y de ellos mismos. Prácticamente no hay detalles de la ambientación, pero no se echan demasiado en falta pues cuando digo que hay muchos momentos de pausas entre diálogos y reflexiones no me refiero a cuatro lineas, sino a páginas. De modo que el ritmo de la lectura no es super ágil pero sí consigue atraparte. Ahí es donde damos con la primera diferencia entre la narración de Josh y Nastya, encontramos que él es un personaje muy observador pero es ella quien le da vueltas a completamente todo sin andarse demasiado por las ramas y detallándolo todo con mucha naturalidad.
Conclusión, no empecé El mar de la tranquilidad con demasiadas expectativas pues esperaba encontrarme un libro juvenil del montón. También hay que decir que la historia no resulta demasiado innovadora. Sin embargo la autora le añade naturalidad al drama y una personalidad diferente a los personajes, de manera que poco a poco nos vamos alejando de lo que en un principio teníamos. Con una trama amorosa sorprendentemente agradable y natural, construida poco a poco y sin presiones, Ketja Millay termina de atar cabos para finalmente darle a El mar de la tranquilidad un sentido diferente con las últimas tres (tal vez cuatro) palabras. Desconcertante a la vez que apropiado para que esta novela no caiga en el olvido.

